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LAS 22 REGLAS DE PIXAR (QUE NO SON DE PIXAR EN REALIDAD), ANALIZADAS

Por Stephan Vladimir Bugaj.

Regla 12

Descarta lo primero que te venga a la mente. Y lo segundo, lo tercero, lo cuarto, lo quinto... Evita lo obvio. Sorpréndete a ti mismo.

 Evitar lo obvio y permitirse a uno mismo explorar y probar con opciones no obvias es lo que se debe hacer, absolutamente.

Pero a primera vista este consejo parece contradecir la Regla nº 11. Pensar en todas esas opciones y descartarlas de un plumazo antes de probarlas lleva a atascarse dando vueltas tratando de encontrar algo que te sorprenda a ti mismo, a diferencia de trabajar hacia esa meta.

 Yo he caído en esa mismísima trampa y me he quedado totalmente atascado más de una vez. El tratar de inventar una idea que sea extraordinariamente nueva y sorprendente, en lugar de dejarme llevar tan solo por lo que parece obvio, pero funciona, para después refinarlo hasta que encuentro la idea novedosa, ha llevado más de uno de mis proyectos directo al cajón de "para cuando tenga una perspectiva fresca".

Lo que tienes que hacer es probar lo primero que te viene a la mente y después probar algunas otras cosas, y ver qué es lo que mejor funciona.

Nunca descartes nada sin pensarlo dos veces. Si la idea no tuviese ningún mérito, no te habría venido a la mente. Déjala reposar y asentarse. Revísala. Juega con ella. Así es como se hace para descartarla.

Luego prueba con la segunda, la tercera, la cuarta y así sucesivamente, hasta que encuentres la idea que mejor convenga a lo que estés tratando de conseguir. Hazlo rápido, como ejercicio. Anota cada idea y prueba con las que te parezcan más espontáneas, ingeniosas o interesantes. Elige qué ideas descartar poniéndolas a prueba (aunque sea solamente en tu cabeza) y demostrándote a ti mismo que no funcionan.

A veces el resultado de probar todas esas ideas será el verificar que la primera era la correcta desde el principio. Eso no es perder el tiempo; eso es trabajar para asegurarte de que la idea es correcta. Y el hecho de probar otras ideas podría cambiar elementos de la idea con la que al final te quedes en formas que no se te habrían ocurrido si solamente te hubieras atrincherado con esa única idea.

Otra cosa que considerar a la hora de seguir este consejo es que lo "nuevo y sorprendente" puede hacerte descarrilar si no tienes cuidado. No todo tiene por qué ser nuevo y sorprendente.

Mi colega John August vino a Pixar y dio una charla sobre "Género* y Expectativas" en la cual señaló correctamente que, en su mayor parte, las expectativas del género deben ser cubiertas y que los elementos nuevos y sorprendentes de una historia han de ser elegidos y situados con cuidado para ser sorprendentes sin echar de la historia al público por fracasar demasiado a menudo a la hora de cumplir con las expectativas.

El público, por lo general, quiere solo una o dos grandes sorpresas. Así que, si cargas tu historia nada más que de ideas novedosas y sorprendentes, será intrigante intelectualmente y, tal vez, respetada por su visión, pero no tendrá por qué ser satisfactoria emocionalmente y alcanzar un público numeroso.

No hay nada malo en el trabajo experimental y visionario. De hecho, es necesario llevar a cabo alguno para desafiarte a ti mismo y al mundo. Me encanta el trabajo experimental y yo mismo hago bastante.

Pero al hacerlo debes ser consciente de que ese es precisamente el tipo de proyecto que estás creando, y ajustar tus expectativas (y el presupuesto) de acuerdo con ello.

Porque, francamente, el público, por término medio, quiere personajes interesantes (no necesariamente simpáticos) más que ideas interesantes.

Por supuesto, todos luchamos por crear tanto grandes personajes como grandes ideas, pero las historias con grandes personajes en tramas sencillas y más obvias (es decir, más cercanas) suelen ser más entrañables que las historias impulsadas tan solo por ideas novedosas. Con otras palabras:

El personaje vence al ingenio.

Dejar que gobierne tu vida creativa el objetivo de sorprenderte a ti mismo en cada giro puede conducirte a un callejón sin salida. Sencillamente, no hay forma de salir con una idea no obvia a cada giro de cada historia (o cada riff en cada canción, o cada dibujo, etc.).

Como dije en el análisis de la regla 11, es mejor estar haciendo un mal trabajo que no estar haciendo ninguno.

Si eres disciplinado en lo que respecta a la revisión y tienes la mente abierta en el sentido de dar una oportunidad a las ideas novedosas cuando se presenten, entonces el empezar con lo primero que te venga a la mente es tan solo el primer paso en la dirección correcta, sea o no hacia algo novedoso y sorprendente, o "meramente" un punto de vista personalizado sobre la idea más obvia.

* Se refiere a género cinematográfico o literario: romance, ciencia ficción, bélico, etc. (N. del T.).

Artículo anterior: Análisis de las "reglas de Pixar" nº 11.

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