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LAS 22 REGLAS DE PIXAR (QUE NO SON DE PIXAR EN REALIDAD), ANALIZADAS

Por Stephan Vladimir Bugaj.

Regla 10

Analiza historias que te gusten. Lo que te gusta de ellas es una parte de ti. Debes reconocerlo antes de poder usarlo.

Esto es algo que deberías hacer como ejercicio general para comprenderte a ti mismo como escritor.

Pero no es necesariamente útil cuando te encuentres en mitad de estar contando o escribiendo alguna historia en particular, a no ser que estés atascado y te halles revisando historias similares tratando, específicamente, de encontrar ideas estructurales o conceptuales para poner de nuevo en marcha tu historia. (Este es un uso diferente del análisis de historias que se sugiere en el consejo. Ambas son igualmente válidas, solo que tienen diferentes propósitos).

En términos de lograr una mejor comprensión de ti mismo como escritor y de sacar el máximo provecho de tus propios puntos fuertes, este ejercicio hará explícito que lo que te gusta de las historias es una colección dispar de ideas: elementos tonales, tipos de tramas, recursos argumentales específicos, estereotipos de personajes, ritmo, etcétera.

Debes entender todos esos elementos, así que permítete el considerarlos todos. Anota cada cosa que te guste tan pronto como pienses en ella (puedes organizarlas en tipos más tarde). Captura tu perspectiva más honesta y carente de filtros.

Descubrirás que lo que te gusta no será necesariamente lo mismo en cada historia. Puede que te guste una historia debido a su ambientación pastoral y a su ritmo lento, y otra debido a que es oscura y de acción trepidante.

Cada historia te “hablará” de una forma diferente. El estudiar y comprender el cuándo, el cómo y el porqué de cada elemento que te guste, en contexto, te ayudará a aprender a hacer uso de elementos diferentes en tus propias historias.

No se trata de plagiar a otros escritores, sino de procurar entender qué es lo que te gusta de tus historias favoritas y después mezclar esas ideas en tu propia y personal paleta de escritor.

Este ejercicio te ayudará a comprender qué es lo que necesitas hacer para escribir lo que quieres escribir del modo en que quieres escribirlo. También te ayudará a determinar cuáles de entre los elementos que quieres incluir en tus propias historias se ajustan de forma natural y a cuáles tendrás que dedicar más trabajo, dado que observarás que algunos ya los has estado utilizando sin pensar mucho en ello, mientras que otros no.

Pero hay también un tipo de indagación más profunda que deberías hacer mientras lleves a cabo este análisis: encontrar los elementos temáticos nucleares que te atrajeron hacia la historia en primer lugar.

El hacer esto con varias historias te capacitará para descubrir lo que mi amigo Barri Evins llama tu “Temática Personal”, un concepto central en torno al que gravitarás de forma natural en tu propia narrativa porque es alrededor de lo que ya vienes gravitando como consumidor de historias.

Aquí tienes algunos ejemplos de temáticas nucleares y el cineasta que las comparte (según mi análisis):

  • El amor lo conquista todo - Nora Ephron.
  • El hombre humilde puede alzarse contra el hombre poderoso y corrupto - Frank Capra.
  • El hombre poderoso y corrupto siempre aplasta al hombre humilde - Alan Pakula.
  • Las cosas nunca son lo que parecen - M. Night Shyamalan.
  • Solo los fuertes sobreviven - John Carpenter.
  • Sé fiel a ti mismo a pesar de lo que piense la sociedad - Tim Burton.
  • La vida es una zorra y después mueres - Alex Cox.

No todas y cada una de las películas de estos cineastas son necesariamente una encarnación estricta de esa temática de forma exacta y exclusiva, pero hay elementos en cada uno de sus films que echan mano de esa idea nuclear.

Esta repetición de ideas centrales es inevitable, porque temática personal equivale a visión del mundo, la cual es una interpretación de lo que significa vivir que procede de la personalidad y del estilo individuales.

Y mientras que la visión del mundo que uno tiene se refina y se expande con el tiempo, rara vez cambia por completo, lo cual significa que la idea original siempre asoma en algún sitio de alguna manera.

El abrazar tu propia temática personal no significa ser formulista o repetitivo: hay un gran número de formas de representar una determinada idea en una historia en concreto. Más bien significa conocerte a ti mismo de tal forma que puedas utilizar en tu provecho tu propia personalidad y tu propio estilo mediante el desarrollo de tu voz de escritor.

Por supuesto, tu temática personal se convierte en un refugio cuando estás perdido o atascado en una historia, y eso puede llevar a redundancias. Pero si te haces consciente de tu temática, también puedes ser tu propio policía contra eso de forma más efectiva porque sabes qué debes buscar.

En último término, este consejo dice que el comprender lo que te gusta como consumidor de historias te capacitará para convertirte en un mejor escritor concentrándote en tus fortalezas y fortaleciendo tus debilidades.

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