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LAS 22 REGLAS DE PIXAR (QUE NO SON DE PIXAR EN REALIDAD), ANALIZADAS
Por Stephan Vladimir Bugaj.

Regla 9

Cuando te atasques haz una lista de lo que NO pasaría a continuación. Montones de veces surgirá material que te sacará del atolladero.

Esta regla contiene en su interior una gran joya como idea: tener ideas, ponerlas a prueba y después rechazar las que no funcionen es la forma correcta de encontrar la mejor idea.

Pero su formato tan conciso ha conducido a un enunciado que, tomado tal cual, tiene el potencial de hacer que te quedes atascado...

Porque hay infinidad de cosas que no pasarían a continuación.

Podrías pasarte el resto de tu vida escribiendo una lista ilimitada de lo que no sucedería a continuación. El punto importante sobre el que merece la pena profundizar es cómo limitar este ejercicio para hacerlo útil.

Por ejemplo, si dos adolescentes tímidos han tenido un encontronazo en la tienda de discos local y tú empiezas a escribir:

  1. Todo el mundo se sienta y come tarta.
  2. La Serpiente de Midgard devora el mundo.
  3. Primer plano de alguien resolviendo ecuaciones diferenciales.
  4. Etc.

Va a pasar mucho tiempo antes de que digas "oh, eso que no pasaría a continuación es, en verdad, lo correcto para mi historia" (a no ser que seas Luis Buñuel).

Pero incluso si omites de la lista los sinsentidos más flagrantes, seguirá siendo una lista potencialmente muy larga si consiste meramente en "lo que no pasaría a continuación" en términos de la trama y del funcionamiento general del mundo.

Es mejor preguntarse cómo no responderían ante la situación los personajes de la escena, para fundamentar tus ideas en lo que no pasaría en las personalidades de los personajes involucrados:

"¿Que sería lo último que este personaje haría al enfrentarse a esta situación?"

Parece una diferencia sutil, pero no lo es.

La personalidad, las necesidades y los deseos, las metas y los obstáculos, y el punto en su arco en el que se encuentra tu personaje son consideraciones fundamentales a la hora de decidir cómo se desarrollarán los eventos en tu historia.

El motivo del consejo original es hacer que pienses en lo que tu personaje no haría porque, especialmente cuando estás atascado, la postura de último recurso es simplemente abrirte paso a la fuerza mediante respuestas obvias.

Recurrir por defecto a lo obvio es lo que produce arcos narrativos planos y hace que las historias sean demasiado predecibles, y la exploración de lo que no pasaría te hace seguir pensando en soluciones no obvias.

Una vez que has dibujado una caja alrededor de tu personaje debes pensar fuera de dicha caja para mantener interesantes las cosas y evitar caer en caminos trillados.

Al pensar en lo que no pasaría y basarlo en la personalidad, deseos y necesidades de tu personaje, estás explorando en busca de cosas que en realidad podrían pasar si adoptas un punto de vista sobre tu personaje y la situación más complejo y lleno de matices.

No debes elegir acciones que sean por completo ajenas al personaje, sino más bien deberías desafiar los prejuicios que has dado a tus personajes y ponerlos en situaciones en las que se ven obligados a tomar decisiones incómodas. Crea novedad mediante el conflicto motivado por el personaje, no falso conflicto mediante el poner el "carro" de la novedad antes del "caballo" del personaje.

Fíjate en que el personaje que guía la toma de decisiones no siempre es el protagonista, no en todas las escenas. A veces hace falta que los villanos y otros antagonistas tomen decisiones que obliguen al protagonista a responder. Por supuesto, las elecciones del protagonista, en un sentido amplio, deberían conducirlo hacia el conflicto y sacarlo de él, pero los obstáculos del camino son más interesantes cuando los provocan antagonistas activos.

Por ejemplo, si el personaje que debe tomar la decisión acerca de lo que pasará a continuación es un asesino, y la situación actual es que ha encontrado a la persona que busca, el "qué no haría a continuación" más obvio es, simplemente, "dejar que el objetivo sobreviva".

Pero para hacer este ejercicio más fructífero, para ayudarte a encontrar las piezas que te permitirán desarrollar una historia mejor, debes ser más específico.

En el ejemplo del asesino, dejar que el objetivo simplemente se escape es una opción, y también lo es dejarlo tullido sin matarlo. Sin embargo, tal vez tratar de entablar amistad con el objetivo, enamorarse de él, cambiar de bando o incluso decidir si es un adversario indigno son elecciones sobre "lo que no pasaría a continuación" más interesantes.

Y ese debería ser el objetivo de este ejercicio: explorar formas más específicas, aparentemente improbables, en las que los personajes involucrados sí podrían responder en la escena actual.

Cada personaje involucrado tiene una respuesta cliché, obvia, ante cualquiera que sea la situación en la que lo hayas metido. Primero encuentra esa respuesta (si no lo has hecho ya) y después desafíate a ti mismo a pensar en todas las otras opciones "imposibles" basándote en lo que sabes acerca de tus personajes y de la situación en la que se encuentran.

La versión más convincente de la escena probablemente va a incluir respuestas aparentemente "erróneas" ante la situación por parte de cada personaje involucrado, que aun así cumplirán las suficientes expectativas acerca de cada personaje como para estar fundamentadas y ser creíbles.

Esta no es solamente una forma de desatascarte cuando estés atascado, sino también una gran manera de pensar a la hora de crear escenas mejores, cuando aún te encuentres escribiendo pero hayas caído en un camino trillado y estés recurriendo a escenas genéricas y obvias.

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