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LAS 22 REGLAS DE PIXAR (QUE NO SON DE PIXAR EN REALIDAD), ANALIZADAS
Por Stephan Vladimir Bugaj.

Regla 8

Acaba tu historia, déjala tal cual incluso si no es perfecta. En un mundo ideal tendrías ambas cosas, pero pasa página. Hazlo mejor la próxima vez.

El no permitir que lo perfecto sea enemigo de lo bueno es un consejo probado y verdadero porque es una de las cosas más difíciles, aunque cruciales, que un artista puede hacer.

Tienes que declarar como "imperfecto" tu trabajo para poder hacer público algo en absoluto.

Dado que no existe tal cosa como la perfección (o un mundo ideal, ya que estamos), la idea de que algo pudiera remotamente ser perfecto es una conclusión problemática que se puede extraer de la frase "incluso si no es perfecta".

Podría parecer obvio que la perfección es imposible y que el enunciado está adoptando esa postura de forma tácita, pero creo que merece la pena analizarlo en detalle y escarbar un poco más en esto porque la noción de perfección puede ser muy molesta y dañina para muchos artistas.

La "parálisis de perfección" es muy real y puede ser incapacitante artísticamente. Así pues, el "dejar tal cual" es una habilidad emocional crucial que todos los artistas deben cultivar.

A la gente de la industria le gusta parafrasear al poeta francés Paul Valery y decir que "nunca se acaba una película, se abandona". Esto es especialmente cierto con cualquier arte comercial, porque los plazos de entrega comerciales no son exclusivamente autoimpuestos.

Pero esto es básicamente cierto para todas las artes porque la perfección es imposible. En serio, es imposible, y si crees otra cosa, ahórrate toda una vida de sufrimiento y destierra inmediatamente esa creencia.

El consejo en realidad está tratando de decir algo importante, pero la formulación de la última frase contiene un poco del "sueño del artista" residual. Decir que "podría no" ser perfecto implica que también podría.

Pero no pienses mal de quien da el consejo: a veces todos dejamos que ese sueño se deslice en nuestros pensamientos y palabras acerca de nuestro trabajo, y tratar de luchar contra eso requiere un gran esfuerzo consciente. Así que con eso es con lo que estoy tratando de ayudar en este artículo.

Ni siquiera intentes imaginar un mundo ideal en el que tu historia es perfecta, es una completa pérdida de tiempo (a no ser que estés escribiendo una historia acerca de un mundo ideal en el que las historias son perfectas, en cuyo caso, adelante).

Es bueno ser apasionado con el trabajo de uno, pero no cuando eso te impide tener una carrera. Las carreras pueden lanzarse con un solo proyecto, pero no se pueden mantener con uno nada más.

Si solo has trabajado en un proyecto, no estás preparado para una carrera porque no has desarrollado las habilidades necesarias para mantener una. (Una pasión por un proyecto durante toda la vida no es una carrera, y todos los consejos de esta serie son para gente que quiere carreras. Soñadores devotos ni necesitan ni escuchan ningún consejo en absoluto, así que no tengo por qué darles ninguno).

Recientemente, una de mis colaboraciones para escribir se disolvió en parte debido a este mismo problema. El otro participante está involucrado en exceso en el proyecto y su objetivo es la perfección. No sigue adelante, aclara su mente y amplía sus habilidades y su experiencia concentrándose en otro proyecto durante un tiempo. En lugar de eso sigue buscando cobertura y la crítica de consultores, encontrándose con que no es perfecto y, entonces, repitiendo el proceso de cavar en una mina vacía.

Naturalmente, toda opinión que uno obtenga variará de persona a persona y de lectura en lectura. Esa es la naturaleza de la crítica. A no ser que alguien te pague para que lo contentes, es irrelevante que trates de hacerlo, y procurar "contentar a todos" es imposible; especialmente si rechazas deshacerte de cosas que la mayoría de los lectores dicen que no funcionan pero que a ti te contentan.

Y tratar de contentar a todo el mundo, incluido tú, es la persecución de la perfección.

Esta persecución viene a menudo como resultado de una falta de autoconfianza. Si no crees en tu propia habilidad, no te sientes lo suficientemente confiado como para seguir adelante. No confías en tus propios instintos sobre cuál sea la versión correcta de la historia, así que depositas tu confianza en otros, lo cual conduce a una reelaboración constante tratando de contentarlos a todos. Tal vez ni siquiera sepas si tienes dentro de ti otra historia para seguir adelante con ella, así que te escondes tras la búsqueda de la elusiva versión "perfecta" de tu actual historia.

Pero para triunfar como escritor profesional necesitas desarrollar la habilidad de saber cuándo los cambios que estás haciendo están meramente haciendo que la historia sea diferente, no mejor, y de saber que es entonces cuando se te han terminado las ideas y estás acabado.

La perfección, como meta, siempre está asociada con la desconfianza en sí mismo, con poner pegas y con empeñarse en cambios que no necesariamente están mejorando nada (a menudo debido a que, por ignorancia, la meta es demasiado vaga). Esta situación te hace vulnerable a descarrilar por causa del consejo de otros, no importa lo bienintencionados que sean.
El trabajo de un escritor consiste en saber qué historia está tratando de contar, y contarla con el máximo de su destreza en ese momento.

Una vez que has hecho eso, has acabado. Pasa página.

(Si sientes que no has hecho justicia a una idea para una historia que realmente, realmente adoras, siempre puedes volver sobre ella más tarde. Mucho más tarde. Como en "tanto como haga falta hasta que, genuinamente, tengas una perspectiva fresca y las nuevas ideas no sean solo reelaborar lo mismo". Podrían ser años. Mientras tanto, tienes que trabajar en otras ideas. Ese es el trabajo de todo artista).

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